¿Qué funciona en la asistencia sanitaria?

Para autorizar un nuevo tratamiento médico, las compañías farmacéuticas tienen que hacer unos estudios muy especiales, los ensayos aleatorios controlados, también conocidos como ensayos clínicos.

Pero ¿cómo probar si un cambio en la organización de unos servicios sanitarios hace que sea mejor la asistencia? ¿Qué funciona y qué no funciona en la asistencia sanitaria?Habitualmente, los cambios en la organización se introducen siguiendo la intuición de los planificadores en algunos casos, mientras que en otros se hace a partir de modelos teóricos más o menos elaborados. Lo que no es tan frecuente es que se aplique el mismo enfoque que usamos para los medicamentos.

Sin embargo, no es una idea totalmente descabellada. En un par de episodios recientes de los podcasts de Freakonomics (aquí y aquí) se presentan experiencias de este tipo. Una de ellas, la de Finkelstein, una profesora de economía en el M.I.T. que dirige un grupo de investigación sobre asistencia sanitaria, es un intento para obtener evidencias empíricas al respecto.

Usando los datos de lo que podríamos llamar un “experimento natural”, esta investigadora evaluó si la asistencia gratuita modificaba los resultados clínicos, el uso de los servicios de urgencias y el empleo. Sus conclusiones no siempre coinciden con lo que se espera desde posiciones ideológicas de derechas y de izquierdas.

En este tipo de debates tan formales, hay quien sabe introducir un elemento de reflexión de una manera divertida, o al menos poco convencional. Es lo que hizo un médico de la Universidad de Harvard, Anupam Jena, que es además economista. Su pregunta es qué efecto tiene la ausencia de especialistas sobre la calidad de la asistencia. Ha publicado un artículo en JAMA Internal Medicine, en el que estudia qué ocurre cuando los mejores cardiólogos de Estados Unidos se reúnen en alguno de los dos congresos de cardiología de ese país. En cada uno de esos encuentros se reúnen miles de especialistas, que durante varios días dejan de atender a sus pacientes. Y se puede esperar que los pacientes no tengan la atención necesaria.

¿Seguro? Los resultados del estudio como mínimo son chocantes. Durante los días de celebración de los congresos, la mortalidad en los pacientes que son hospitalizados por insuficiencia cardíaca era del 17-18% (a los 30 días de haber ingresado en el hospital). Puede parecernos una cifra alta o baja, pero por eso tenemos que compararla con los pacientes hospitalizados antes o después de las fechas de los congresos, y que por lo tanto recibieron la atención de esos cardiólogos. La mortalidad en estos casos fue cercana al 25%.

¿Es para reflexionar o no?

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