Acerca de la crisis de la universidad

El diario El País publica un comentario editorial acerca de los problemas de la universidad española. Aunque sea para criticarla, siempre es de agradecer que los problemas de esta institución reciba la atención del público.

Las universidades españolas están lastradas por muchas ineficiencias y procedimientos que pueden no responder a una imagen de igualdad en los méritos, como también se comentaba en otro reciente editorial de ese mismo periódico, a propósito de un caso ocurrido en la Universidad Pablo de Olavide.

Muchos políticos y periodistas lanzan las acusaciones de endogamia y de otros posibles defectos como los causantes de que nuestras universidades no estén a la altura de lo que se les pide. Y para eso nadie podía haber pensado en mejor herramienta que los famosos “rankings”, como el de Shanghai y otros.

En el editorial mencionado se afirma que:

“Ninguna universidad española está entre las 200 mejores del mundo según el ranking de Shanghái, que las clasifica por su impacto investigador y los reconocimientos internacionales obtenidos.”

Y con eso suelen despachar el asunto. Gracias a los rankings, las universidades se ponen al mismo nivel de lo que muchos de esos políticos si entienden: el fútbol. Parecería que si no tenemos a ninguna universidad entre las 200 primeras es que no hemos entrado en la “Champions”. Pero esa comparación es injusta por varios motivos:

– Los rankings se elaboran teniendo en cuenta los criterios que las principales universidades han establecido. Y esos criterios no siempre reflejan una mejor o peor formación, sino una capacidad para atraer dinero de origen privado, o profesorado procedentes de otros países. Estamos acostumbrados a que nuestros equipos de Primera contraten a jugadores portugueses, brasileños, holandeses, … Pero ¿está nuestra sociedad preparada para que quienes impartan clase no sean personas que a lo mejor ni tan siquiera hablan español? ¿Aceptaríamos que un 40% de las plazas de nuestras universidades fueran ocupadas por estudiantes extranjeros? Personalmente, esas situaciones me parecen muy interesantes, pero me parece que no sería igualmente aceptada por una parte de mis vecinos.

– Los rankings reflejan también una financiación muy generosa de esas universidades, cosa que no ocurre en la misma medida en nuestro país. Y volvamos al fútbol. El presupuesto dedicado a I+D+I en el año 2013 anduvo por los 650 millones de euros, para todos los grupos de investigación, centros y universidades; el presupuesto de uno de los principales equipos de la liga española anduvo por los 618 millones de euros. Sin comentario.

– Habría que preguntarle a los que lanzan los puestos en el ranking si saben cuántas universidades europeas están dentro de esas 100 primeras. Quitando las tradicionales universidades británicas (Oxford y Cambridge), en el resto del continente puede que estén incluidas dos o tres. ¿Adivinan de qué países? Alemania y Francia. No tengo el dato, pero podríamos comparar también el presupuesto que se dedica en esos países a apoyar la investigación y compararlo con nuestro país.

Los rankings centran nuestra atención en un grupo selecto. Pero nos hace olvidar que en los países que cuentan con universidades en ese club, tienen además un número mucho mayor de universidades que no entran en esas categoría. Las universidades españolas tienen que mejorar mucho, muchísimo, pero todas. Pero desde luego, si no se las apoya, la mejora será mucho más difícil de alcanzar.

Esta entrada fue publicada en educación y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Acerca de la crisis de la universidad

  1. E.José Delgado dijo:

    De acuerdo contigo en la comparación con respecto a la deficitaria inversión que se hace en las universidades españolas. Sin embargo los rankings, por encima de estar basados en estandares que puedan no ser los adecuados, establecen una medida cuantitativa y ordenada de la calidad de las universidades. Por poco que no se invierta en la educación, estoy seguro que en ese ranking de 200 universidades, existe alguna con menor presupuesto incluso que el de la US. ¿falla entonces unicamente el estrato de arriba para garantizar la calidad, o fallan también las universidades?

    Con respecto al fútbol y lo que se invierte en el me abstengo de opinar, es el circo romano del pueblo actual.
    En conclusión, que el gobierno, las comunidades y cualquier entidad deberia invertir en las universidades españolas, pero que algo estaremos haciendo mal cuando con todo en contra, no somos capaces si quiera de estar en el último puesto.

    un saludo.

  2. Gracias, Emilio.
    Quiero subrayar que mi comentario se refiere a que los rankings tienen un valor relativo, frente a quienes los usan como referencias absolutas para evaluar todo un sistema universitario. No niego, que debamos mejorar la eficacia del trabajo de nuestras universidades, pero que el análisis no se debe limitar a una posición en un ranking.
    Esta idea se la escuché a una persona “no sospechosa”, el provost (rector académico) de la universidad de Princeton en una conferencia que impartió en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla. En aquella ocasión, cuando habló del ranking de su universidad con la de Harvard, afirmó que a él le daba igual qué posición ocupase porque según el ranking aplicado podía pasar de ser la primera a ser la segunda, … o la quinta.
    Criticar los rankings no es menospreciar los sistemas para mejorar la calidad, sino al contrario, es apostar por un proyecto que vaya más allá de unos meros indicadores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *